11 de Julio 2007
Bueno, creo que todo lo que he escrito hasta ahora ha cambiado mucho, muchísimo.
En todo lo que he escrito anteriormente y en otras cosas que ya nunca volverán a ser leídas, había un miedo muy patente...
La madrugada del miércoles 4 de Julio al jueves 5, fue la peor de las vividas contigo.
No conseguía pegar ojo.
Estaba nerviosa, no paraba de dar vueltas en la cama. Estaba como preocupada...
Al principio pensé que tenía tremendo ataque de cuernos y acto seguido ví claro que para nada era esa la razón. Algo no iba bien.
Dos llamadas telefónicas y una tercera que te hice yo, sólo me hicieron ver que realmente no me equivocaba.
En sólo unos minutos el pánico se apoderó de mi como nunca antes lo había hecho.
Te ibas de mi lado.
Ese miedo que siempre te narraba en mis páginas, se había convertido en realidad, y en la peor forma de realidad.
No podía dejar de correr, no podía dejar de imaginar cosas, y a la vez no podía centrarme en qué tenía que hacer...
No podía dejar de pensar que te estabas apagando como una vela a la que se le ahoga la mecha.
(...)
Una vez en el hospital y que empezaron el tratamiento, empecé a respirar más tranquila pero se apoderaron de mi las ganas de saber que coño te había llevado a esa estúpida y absurda decisión.
Estaba tan enfadada contigo y feliz porque te recuperabas..., era todo tan asquerosamente raro...
Ni si quiera podía mirarte a la cara.
Nos hicieron salir a fuera y me sorprendí temblando buscando un cigarro y un encendedor y fue cuando caí en la cuenta de que tu niña era la única persona que había mantenido la entereza en todo momento.
Le miré y me vine a bajo pensando que te ibas a ir..., y fue ella quien con dos cojones me cogió de los hombros y me zarandeo al tiempo que dejó muy claro que no te ibas a ninguna parte que no fuese con nosotras a tu casa.
No voy a escribir aquí lo que sentí porque ya te lo dije el domingo en el Potos.
Nunca me había alegrado tanto despertarte como aquella tarde de jueves.
Cuando llegué a casa y me metí en la ducha, me pareció que todo había sido un sueño, un mal sueño..., y que aún estabas en el concierto con Ampi y que yo sólo estaba teniendo una pesadilla en mi cama.
Aquella misma noche cuando nos vimos en el Rialto te miré, y te vi totalmente destrozado por dentro.
En ese momento me dijiste algo:
-Nunca más!
Si te hubiese pasado algo aquel día..., no me lo hubiese perdonado en la vida.
miércoles, 12 de marzo de 2008
Julio 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario